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Historia - San Miguel de Tucumán

La primera fundación de la ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión se produjo en 31 de mayo de 1565 por Diego de Villarroel en el llamado sitio de los Campos de Ibatín (unos 60 km al suroeste del centro de la actual ciudad), cercano a la actual ciudad de Monteros y su traslado al sitio en esa época llamado La Toma (en lo que hoy es el casco histórico de la actual ciudad) muy cerca del cauce del Río Salí, se realizó en 1685. La causa del traslado de la ciudad se debió a la mala calidad de las aguas de Ibatín que provocaban "coto" entre los vecinos y el corrimiento hacia el este del Camino Real que iba desde y hacia el Río de la Plata, por otra parte esa mudanza hacia el noreste de la ciudad la ponía más a resguardo de los calchaquíes.

La traza fundacional respondía al esquema difundido en Hispanoamérica en los siglos XVI y XVIII consistente en un damero regular que en Ibatín fue de 7x7 manzanas y en el sitio por aquel entonces llamado "La Toma" (practicamente en el actual centro de la ciudad) se amplió a 9x9 con la plaza en el centro, calles de 12 varas y calles de ronda de 24 varas con la Plaza Independencia en el centro. En su perímetro se localizaron las funciones públicas -el Cabildo - y las religiosas- iglesia Matriz e iglesia y Convento de los jesuitas- así como las viviendas y el comercio de mayor jerarquía.

El 24 de septiembre de 1812 se libró en las adyacencias de la entonces pequeñísima ciudad la decisiva batalla de Tucumán. Parecía irrefrenable el contraataque realista y prorealista, que se había lanzado desde el Alto Perú. Las huestes al mando de Pío Tristán se encontraron con las patriotas al mando de Manuel Belgrano, el general argentino había sido conminado por el gobierno instalado en Buenos Aires a retroceder hasta la ciudad de Córdoba, pero multitudinariamente la población tucumana solicitó a Belgrano que resistiera y evitara la nueva invasión "realista".
La calle San Martín, cuando se llamaba Las Heras en el centro de Tucumán
Basílica de San Francisco.

Belgrano cuyas tropas estaban casi desarmadas y fatigadas si bien reforzadas por el "gauchaje" local, autodenominados "los decididos de Tucumán", resolvió una acción tan audaz como inteligente (a pesar de no tener formación militar), merced a los "vaqueanos" o "baquianos" de la ciudad tomó imprevistamente por la retaguardia a los atacantes que ya se veían victoriosos y les derrotó absolutamente, quedando así asegurada la independencia de Argentina (tras la victoria de Tucumán, las mismas tropas argentinas al mando de Belgrano lograron la victoria de Salta, que dejó exento salvo esporádicos ataques, de las tropas españolas a todo el territorio al sur del río Pilaya, es decir el límite norte de Tarija.

Como era muy devoto de la Virgen de la Merced, Belgrano oró largamente al pie de su imagen antes de la batalla. Y luego de la victoria en acto público y procesión entregó el bastón de mando del ejército argentino a Nuestra Señora de la Merced, Nombrándola "Virgen Generala del Ejército Argentino".

Muchos historiadores aseguran que la batalla fue caótica, que los primeros enfrentamientos estaban definiendo la batalla a favor de los realistas, que contaban con muchos más hombres, bien equipados, soldados preparados y con experiencia, mejores y más aprovisionados de armamento; y con un general con una sólida formación militar y con basta experiencia en combate. Pero imprevistamente azotó una manga de langostas, cosa relativamente común en aquella época pero no de tal magnitud, este hecho
Basílica de Nuestra Señora de la Merced

desorientó las fuerzas realistas, y sumado a que un grupo de patriotas habían tomado el polvorín de los godos, decidió la batalla. Algunos aseguran que era tal la confusión que Belgrano creía haber sido derrotado hasta que le informaron de la toma del polvorín. A este hecho se debe que Belgrano reconociera en la ayuda sobrenatural la victoria y decidiera entregar su bastón de mando.

Tras estas batallas, Belgrano instaló su cuartel en una fortaleza circular con cinco baluartes llamada "La Ciudadela", tal fortaleza se ubicaba a poco más de un kilómetro al sudoeste de la actual Plaza Independencia (la antigua Plaza Mayor de San Miguel de Tucumán).

Al ser el cuartel general de los patriotas y al ubicarse en una situación geográfica intermedia entre el Río de la Plata y las llamadas Republiquetas del Alto Perú y Santa Cruz de la Sierra, la ciudad de San Miguel del Tucumán fue elegida para la reunión del congreso de la Independencia.

El 9 de julio de 1816, el Congreso reunido en San Miguel de Tucumán, declaró la independencia Argentina de España y de toda otra dominación extranjera. Hecho que significó el nacimiento concreto de una nueva nación. La declaración se llevó a cabo en la llamada Casa Histórica (también llamada Casa de la Independencia o Casa de Tucumán).

Hacia 1850 la ciudad había desbordado en parte el trazado inicial y en los años 1870 se propuso su ampliación y nuevos límites para este trazado que se materializaron en los boulevares, hoy avenidas centrales. En esos años 1870 llegó el ferrocarril a la ciudad de Tucumán y para la construcción de las estaciones en los cuatro rumbos, se previeron terrenos periféricos a la planta urbana.

A fines del siglo XIX se había construido el "cinturón de hierro" del cual la ciudad no ha podido desprenderse aún. La inmigración de españoles, árabes, judíos e italianos que se asentó en la región tuvo gran incidencia en la arquitectura que fue dejando de lado el estilo colonial y construyendo el neoclasicismo, eclecticismo, pintoresquismo en su reemplazo.

En los primeros años del 1900 se incorporaron a la ciudad 400 hectáreas destinadas a parque, conformándose el primer espacio verde de magnitud a la manera de los grandes parques de París y Londres. Hasta el año 1930 la ciudad multiplicó su población en dos veces y media, creciendo en superficie hacia los suburbios debido a los nuevos loteos.

En los siguientes cuarenta años volvió a duplicarse la población y la superficie urbana superó los límites administrativos de la capital llegando a consolidar lo que hoy llamamos el Gran San Miguel de Tucumán. En esta época el cambio más notable se produjo en el perfil urbano por la aparición de los edificios en altura.

Fuente: Wikipedia

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